Las encías que sangran al cepillarte no son "normales", aunque sea tan frecuente que mucha gente lo asume así. Es la primera señal de inflamación gingival, y una pasta bien elegida puede frenarla si actúas pronto.
Se confunden a menudo porque las dos duelen, pero son cosas distintas:
Si lo tuyo es gingivitis, busca pastas con activos antiplaca que reduzcan la inflamación en el margen de la encía, como las líneas de Vitis o Parodontax. Combínalas con cepillado suave —nada de frotar más fuerte pensando que limpias mejor, es el error más común— y limpieza interdental diaria.
Una pasta de encías ayuda, pero no sustituye una limpieza profesional si ya tienes sarro acumulado. Si el sangrado no mejora en dos semanas de cuidado constante, es momento de pasar por el dentista.
Cuidado diario de encías sensibles, inflamadas o con sangrado
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