Si te salen caries con frecuencia, no es solo mala suerte — casi siempre es una combinación de tres cosas: la concentración de flúor de tu pasta, cuántas veces al día te cepillas bien, y cuánto azúcar y ácido pasa por tu boca durante el día.
La pasta de dientes no puede compensar del todo unos hábitos descuidados, pero elegir bien sí marca una diferencia real en la prevención.
Para prevenir caries, lo que de verdad importa es la concentración de flúor:
Marcas como Elmex o Colgate tienen líneas específicas "anticaries" o de "protección total" pensadas para esto. Combínalo con un cepillado de al menos 2 minutos, dos veces al día, y limpieza interdental — la pasta sola no llega bien a los espacios entre dientes, que es donde más caries aparecen.
Si ya tienes una caries formada (mancha oscura, dolor al masticar, sensibilidad localizada en un diente concreto), ninguna pasta la va a curar — hace falta un empaste. La pasta ayuda a prevenir las siguientes, no a arreglar las que ya existen.
12h de protección: placa, caries, sensibilidad, sarro y manchas
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